En Europa y América la destilación se sigue realizando de forma tradicional, donde los alambiques gozan de una gran reputación, aunque también son utilizadas otras técnicas más modernas en mayores dimensiones.

El método más clásico de destilación son los alambiques, típicamente construidos con cobre que además de ser muy buen conductor del calor, hace que este se reparta de un modo uniforme, evitando que haya puntos más calientes que otros, mejorando así la calidad del destilado.

DESTILACION ALCOHÓLICA

Destilación, proceso que consiste en calentar un producto hasta que sus componentes más volátiles pasan a la fase de evaporización y a continuación se enfría el vapor para recuperar dichos componentes en forma líquida por medio de la condensación.

El alambique se pone al fuego (sirve cualquier fuente de calor, pero se aconseja gas o leña), como consecuencia, se evapora el líquido y dichos vapores suben por el tubo o cuello de cisnes del alambique y pasan al bidón condensador, donde se enfrían y se vuelven a licuar.

Como consecuencia de este proceso, gran parte del agua del espirituoso desaparece, por lo que la bebida se vuelve más concentrada y aumenta su grado alcohólico.

El principio de la destilación se basa, en las diferencias que existen entre los puntos de ebullición de los componentes del producto. El agua(100ºC) y el alcohol etílico (78ºC), de manera que los vapores que primero se forman son los del alcohol, aunque no es alcohol puro al 100%, sino mezclado con una pequeña proporción de agua.

Las diferentes sustancias químicas encontradas en las materias orgánicas o en los líquidos que están siendo destilados empiezan a evaporarse cuando alcanzan su punto de ebullición:

Acetona 56.5C (134F)
Metanol (alcohol de la madera) 64C (147F)
Ácido etílico 77.1C (171F)
Etanol 78C (172F)

Propanol (alcohol etílico) 82C (180F)
Propanol 97C (207F)
Agua 100C (212F)
Butanol 116C (241F)
Alcohol amílico 137.8C (280F)
Furfural 161C (322F)

Cada una de las sustancias predominará en el momento de su punto de ebullición, la lectura de la temperatura de una destilación se realiza en el capacete o cabeza del alambique, donde los vapores se acumulan antes de seguir hacia el enfriador.

Si su intención es obtener alcohol para consumo humano, independientemente de lo que esté a destilar, entonces lo que busca es etanol.

Midiendo la temperatura del vapor sabrá cuando se está produciendo etanol y cuál es la pureza de la sustancia producida.

El resultado de cualquier destilación se divida en tres fases: cabezas, corazones y colas.

El arte de destilar reside en saber separar las fases, destiladores con experiencia utilizan sus sentidos para determinar los puntos de corte, por el sabor y olor.

Las cabezas, normalmente tienen un gusto apurado y un olor desagradable. La fase más deseada es el corazón o cuerpo, la cual es más estable y debe ser totalmente transparente. Las colas contienen una gran cantidad de fracciones con elevados puntos de ebullición, así como varios alcoholes y furfurales, esta mezcla puede estropear el sabor del corazón.

La tendencia actual es aprovechar solo el líquido que sale en la fracción de corazones, rechazando las cabezas y la colas o volviéndolas a destilar.

Si se quiere aumentar la concentración alcohólica se debe volver a destilar una vez más, el líquido obtenido en la primera destilación.

La base para elaborar una bebida espirituosa, es un producto obtenido mediante la fermentación, cuya materia prima puede ser cereal, frutas, etc. En función de la materia prima fermentada, de la región donde se ha obtenido el producto o del método de destilación, se denomina de una forma u otra.

Por ejemplo el brandy se obtiene a partir de la destilación de uvas fermentada, es decir, es un aguardiente de vino. Otras bebidas como el whisky o el vodka se elaboran a partir de la destilación de cereales como la cebada, el maíz o el trigo. La materia básica del ron, por su parte, es la caña de azúcar, mientras que la del tequila es agave azul y se produce en México.

En Galicia se llama “bagazo” al residuo que queda después de extraerle el jugo o mosto de la uva. Los “bagazos” están constituidos por los hollejos de las uvas, las semillas y los cabos de los racimos.

Luego de que los “bagazos” estén fermentados, pueden ser destilados. Los orujos o bagazos pueden ser conservados en recipientes estancos, evitando las bolsas de aire y eliminando el exceso de oxígeno. Esta conservación de la materia prima no debe superar los cinco meses, pues de otra manera baja la calidad del orujo obtenido.

ELABORACIÓN DE ACEITES

La destilación al vapor es el método más cuidadoso y eficiente para la extracción de aceites ya que el vegetal no entra en contacto directo con el agua hirviendo. Sólo a través del vapor ascendente se liberan los aceites y son transportados. Es el método más indicado para extraer los aceites, con carácter curativo u otras aplicaciones ya que el excesivo calor puede destruir los aromas.

El alambique perfecto para una destilación respetuosa es el alambique de columna, ya que la columna contiene un colador desmontable para recoger la materia vegetal. También se utiliza el alambique tradicional, donde el agua y las plantas se colocan en la misma pota, cuidando su separación con una rejilla, pues no debe haber cocción de las mismas.

En ambos alambiques la destilación la conseguimos por arrastre de vapor. De manera que una vez en el enfriador, el vapor se condensa y se transforma en hidrolatos y aceites esenciales.

El montaje del alambique es sencillo, sobre todo en estas medidas pequeñas, si fuese mayor y lo estimásemos conveniente, en el condensador, habría que poner un manguito en la entrada de agua y otro en la salida de agua, de manera que tendríamos un circuito de refrigeración. En medidas pequeñas el agua para refrigerar se llenará con un cazo. También se pueden añadir hielos para acelerar el enfriamiento.

PROCEDIMIENTO

  • Primero llenamos la pota(olla del alambique tradicional) con agua.

  • Luego sobre esa agua colocaremos una rejilla o colador e introducimos la planta troceada y cerraremos la caldera con el capitel de manera que quede bien ajustada.

  • Llenamos el agua fría en el depósito de refrigeración y encendemos el fuego al máximo.

  • Haremos una pasta o engrudo, con agua y harina de trigo y untaremos con ella todas las juntas del alambique. De esta manera cuando el alambique se calienta, la pasta se solidifica y evita cualquier pérdida de vapor.

  • Una vez tenemos el alambique sellado bajamos el fuego para evitar que el hidrolato salga a borbotones. Debemos ajustarlo de manera que el hidrolato salga como un hilo de agua, ni a borbotones, ni tampoco gota a gota.

  • Tras unos minutos emperazá a salir el hidrolato. Una vez haya acabado de salir agua ya se ha finalizado el proceso y tenemos listo nuestro hidrolato.

  • En el hidrolato extraido, quedará una capa “aceitosa” en la superficie, esto son los aceites esenciales. Estos aceites, en destilaciones de poca cantidad y dependiendo del tipo de planta, es muy escaso.

  • Si queremos separar los aceites esenciales es necesario hacerlo mediante un decantador o pipeta y envasarlos en un frasco de cristal oscuro.

 

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LIMPIEZA DEL ALAMBIQUE

PRIMER USO

Antes de usarse por primera vez, se recomienda hacer un destilado de agua y vinagre, en un porcentaje aproximado del 20%, para así evitar impurezas en el primer destilado.

LIMPIEZA HABITUAL DEL COBRE

El modo más sencillo de limpiar el cobre es utilizar el zumo de limón, un chorrito de vinagre caliente y una cucharada de sal( dos ingredientes también es suficiente).

Con esta mezcla frotamos con un trapo o un cepillo, aclaramos y lo secamos al momento.

Otro método más agresivo y utilizado cuando el alambique está muy quemado o deteriorado, es el aguafuerte rebajado en agua.

De manera que se frota con esta mezcla, se aclara al momento y se seca también de manera inmediata.

También existen limpia-metales químicos que podemos adquirir.

CAMBIO DE FUNCIONALIDAD

Si hemos utilizado el alambique para elaborar alcoholes y ahora lo necesitamos para elaborar aceites esenciales, o a la inversa.

En función del volumen de la caldera, elaboraremos una mezcla del 40% de agua y añadimos un 5% de centeno. Destilamos la mezcla para así limpiar por arrastre los conductos y a continuación haremos un segundo destilado de agua.